La Conciergerie

Desde el castillo real hasta la prisión, la Conciergerie ha sido escenario de algunos de los momentos más importantes de la historia de Francia. El edificio fue una vez una monarquía, sobrevivió a la Revolución Francesa y ahora sirve como un importante museo. Visitarlo es caminar a través de un libro de historia viviente y navegar a través de los eventos del pasado. Para los que aman la historia, este es un paseo que vale la pena. La visita puede dividirse en dos partes: las salas medievales y las salas revolucionarias.

Habitaciones medievales

Los salones inferiores son el único vestigio que queda del Palacio de la Ciudad Vieja. En la época del Palacio, estas habitaciones estaban reservadas para la guardia real y otros sujetos que trabajaban para la familia real. Entre lo más destacado están las Cámaras de Armas, un buen ejemplo de la arquitectura civil gótica. Algunos rastros de su antigua apariencia permanecen en la habitación.

Cámaras revolucionarias

Los salones revolucionarios fueron ocupados y convertidos en una prisión durante la Revolución Francesa. En estas habitaciones, el clima es un poco pesado y probablemente saldrás del lugar con un poco de dolor de estómago. Sin embargo, la visita es interesante y una excelente oportunidad para aprender más sobre la historia de Francia.

La visita comienza en el corredor principal, donde los prisioneros se mueven, y poco a poco aparecen los diferentes tipos de mazmorras. Dependiendo del nivel jerárquico o del crimen cometido, a las personas se les asignaron diferentes celdas. Para ilustrar la experiencia, los objetos y paneles explicativos cuentan los 5 siglos de historia de la prisión y algunos prisioneros “famosos”.

Para ser visto:

  • Capilla del Girondino: antiguo oratorio medieval donde los 21 diputados del Girondino celebraron su última fiesta antes de ser ejecutados en octubre de 1793;
  • Capilla de Antonieta: construida en 1815 en el lugar exacto donde la reina fue encarcelada;
  • La celda de María Antonieta: reconstruida en una parte de lo que fue el verdadero calabozo de la Reina, que estaba vigilado las 24 horas por dos guardias diferentes;

Aquellos interesados en leer y aprender los hechos deben tomar alrededor de una hora y media para visitar todas las habitaciones. Para los que sólo quieren “pasar el ojo”, háganlo en media hora en silencio.

Historia del servicio de conserjería

En el siglo VI, Clodoveo, el primer rey de Francia, estableció su residencia en Ille-de-la-Cité. Seis siglos más tarde, el Rey Huges Capet llevó el consejo y su palacio de gobierno al Palais de la Cité – del que sólo quedan la Conciergerie y la Sainte Chapelle – e Ille-de-la-Cité se convirtió en el símbolo de la monarquía y la nobleza francesa. En el siglo XIV, el palacio sufrió otra gran reforma y se convirtió en la sede del parlamento parisino.

A finales del siglo XIV, Carlos V transfirió la residencia real al Hotel de Saint-Pol -que pronto sería destruido- y, tras el asesinato de los consejeros de su padre, confió la administración del palacio a un Conserje, con poderes judiciales para administrar el palacio y la prisión. De ahí el nombre de “Conciergerie”.

Poco después, la Corte Revolucionaria (fundada en 1793) transformó el palacio en su sede y reforzó, de una vez por todas, su uso como prisión. La corte revolucionaria se trasladó al Gran Salón y creó un programa basado en la virtud y el terror. La ley sobre los sospechosos ordenó la detención inmediata de todas las personas que se opusieron a la revolución, ya fueran sospechosos o declarados sospechosos. Ese año, más de 2.000 personas se presentaron ante la corte, incluyendo a la Reina María Antonieta y Robespierre.

Con la caída de la monarquía al año siguiente, la situación empeoró aún más. En ese momento, conocido como el “Terror”, el gobierno estaba compuesto por un poder ejecutivo y la comuna de París. Robespierre y los Montagnards crearon un intenso conflicto político contra los enemigos de la república. En la Conserjería, la peor y más temida prisión de la revolución, los juicios individuales fueron reemplazados por juicios colectivos y luego completamente eliminados. Cada día, docenas de personas fueron guillotinadas. Este período terminó en 1795 con la caída de Robespierre y la disolución de la corte.

Cómo llegar a la Conserjería:

2 Boulevard du Palais, 75001 París
Metro: línea 4, estación Cité, líneas 1, 7, 11 y 14, estación Châtelet
RER: línea B y C, estación Saint-Michel

http://www.paris-conciergerie.fr/